‘There is no wrong note, it has to do with how you resolve it.’ Thelonious Monk (citado por Leslie, Ian)
En negociaciones y liderazgo se habla mucho de transformación, persuasión, cambio, consecución de metas, trabajo en equipo. Que sobre pedir perdón se hable poco en los libros de liderazgo y negociación, no quiere decir que los líderes no cometan errores. El arte no se trata de no embarrarla, sino de saberla des-embarrar auténticamente en provecho del reto adaptativo.
No hay manera de ejercer liderazgo e iniciar un diálogo de negociación sin dar un paso en falso o decir algo que puede tocar susceptibilidades. Y está bien que sea así, pues tanto en las negociaciones como en liderazgo estamos saliendo de nuestras fronteras-usuales-de-competencia, estamos aprendiendo nuevas capacidades, soltando nuestros prejuicios y mostrándonos sin máscaras. Cero aplausos y kudos para el que no cometa errores; probablemente no esté tomando los riesgos inherentes a tratar de crear un desequilibrio productivo en su entorno.
Si planeamos ejercer liderazgo o embarcarnos en una negociación compleja, debemos estar preparados para saber pedir perdón en el ineluctablemente momento de equivocación.
Disculparse es una habilidad no-intuitiva sobre la que hay que reflexionar para que sea auténtica y efectiva. El típico “qué-pena te pido disculpas” mal empleado puede tener efectos adversos, hiriendo a las contrapartes o aliados. Unas disculpas sinceras por el contrario pueden convertir ese paso en falso en un catalizador de avance en el reto adaptativo o en el proceso de negociación.
Muy mal dicho aquel que dice “para atrás ni para coger impulso”.